En Torrox conviven dos municipios en uno: el casco histórico, tierra adentro y la costa, con una comunidad internacional muy asentada. Lo que llega al despacho desde una y otra es bastante distinto.
En ver más la costa predominan los apartamentos en propiedad horizontal: derramas, acuerdos de junta, filtraciones entre viviendas y conflictos de alquiler. En el pueblo y su entorno, el suelo rústico, los deslindes y las regularizaciones.
Hay un punto común a las dos: conviene comprobar antes, no después. Una nota simple actualizada, un certificado de deudas con la comunidad y la comprobación de que la vivienda está correctamente descrita resuelven de antemano casi todo lo que luego se pleitea.
Si se alquila la vivienda, un contrato bien redactado marca la diferencia. Duración, fianza, garantías adicionales, reparto de obras y causas de resolución son las cláusulas que después se discuten, y conviene cerrarlas bien desde el principio.